martes, 17 de octubre de 2017

HABLAR INGLÉS EN INFANTIL…

Mil veces hemos pensado que necesitamos hablar inglés y más en la época actual donde cada vez hay una diversidad cultural y lingüística mayor y donde en ocasiones tenemos familias que no hablan castellano y necesitamos comunicarnos con ellas.

Cada vez más escuelas infantiles apuestan por una inmersión lingüística del inglés más que por una clase de media hora al día o a la semana que de la Teacher, en caso de que la tengan.

Y para ello nos planteamos, qué necesitamos, un equipo preparado en gramática, lingüística, vocabulario y conversación o preparado en lo que realmente nos interesa y necesitamos como recursos, vocabulario, canciones y estrategias para que podamos aplicar lo que aprendemos de este idioma en nuestro día a día, en nuestra aula y con nuestros niños.

We Teach aporta herramientas para conseguir “aprender inglés para enseñar a los niños”, para hacer asambleas en inglés con dinámicas, para cambiar de actividad sin quedarte en blanco, poder trabajar las estaciones, las fiestas y todos los contenidos incluidos en nuestra programación, con canciones chulas y adecuadas a las edades con las que trabajamos.... y todo ello con puestas en común para que el rubor no se instale en nuestra cara al decir el primer “How are you?”.

De igual modo proporciona técnicas para que también el aseo, la comida, la psicomotricidad o las sesiones de música las podamos hacer en este idioma.

Cada escuela, cada aula es un mini-mundo con unas características y necesidades diferentes, por lo que We Teach personaliza y hace que los equipos de las escuelas “pidan” lo que les viene mejor en cada una de las diferentes rutinas de su jornada escolar.




Tanto la Escuela Depeques en Conde de Casal, como Nemomarlin Sanchinarro, están disfrutando, aprendiendo y divirtiéndose para aprender a enseñar este idioma tan fácil para los que lo saben y tan complicado para los que no lo sabemos. Nos juntamos un día a la semana en cada una de sus escuelas y en un ambiente muy distendido damos rienda suelta a sus necesidades, a sus intereses, a la imaginación y por supuesto al INGLÉS.

María Jesús Nogueroles
(Coordinadora de proyecto educativo)

martes, 3 de octubre de 2017

El mejor reconocimiento a la labor educativa

En estos primeros días de inicio de curso son muchas las familias que acuden a las escuelas de padres, para hablar sobre la adaptación de los más pequeños, cómo funciona la escuela y cómo colaborar con ella.

En algunas ocasiones nos encontramos familias nerviosas, preocupadas por el momento de cambio que están sufriendo tanto ellos como sus hijos/as, y en otras es muy satisfactorio darse cuenta que la tarea educativa de las educadoras es valorada por las familias, todos esos nervios, horas de preparación de materiales y dolores musculares varios… se ven recompensados con creces!

El motivo principal por el que las familias matriculan en las escuelas es la necesidad de conciliar trabajo y familia pero en los últimos años se valoran otras cosas como, el equipo educativo, las instalaciones, el proyecto educativo, la cercanía la metodología de trabajo que se lleva a cabo en el centro. Son todas señas de identidad del centro que junto con la transparencia y la comunicación familia-escuela nos ayudan a educar a los niños/as en consonancia. Todos se muestran expectantes por entender y ayudar en el proceso de adaptación de sus hijos/as, algunos siguen llorando a la entrada pero al recogerles están tranquilos y otros desde el primer día entran contentos.

¡Quédate conmigo!😢

¿Es normal que ahora no coma bien o duerma peor?, cuando llego a casa no me deja ni ir al baño, se muestra mucho más cariñoso o triste, … estas conductas son propias del período de adaptación el cambio les produce alteraciones en las rutinas, por ello no debemos alarmarnos y pensar que ya va a ser así, el paso de los días irá normalizando la situación y si se mantienen las rutinas y las normas previas a la escolarización los niños/as volverán a su comportamiento habitual.

La comunicación es primordial en estos momentos, debemos contarnos aquellas cosas que nos facilitan conocerles mejor pero no sólo lo que consideramos importante  sino también anécdotas y planes familiares que nos dan pie a que los niños/as se expresen sin palabras en el momento de la asamblea y piensen ¡pero está profe cuánto sabe de mí es mágica!

Cuando en las escuelas se crea este clima de confianza entre las familias y la escuela  se pueden escuchar frases como; “para mí las cámaras son mi fuente de aprendizaje” si veo que la profe le deja la cuchara o le sienta en una silla lo hago, porque sé que es lo mejor… o “admiro como lleva un grupo y yo no puedo con uno”.

Efectivamente cuando en una reunión de familias se llega a la conclusión de que queremos saber lo que se hace en el aula para hacerlo igual, queremos recibir pautas y estrategias para  ir todos a una, se puede decir que la familia está en la escuela, que el niño/a nos va a ver como un todo y se sentirá feliz y seguro como en casa.


Natalia Torres Thomas
Coordinadora de Proyectos Cero6

viernes, 29 de septiembre de 2017

Emociones

La sociedad actual, la sociedad del "me gusta", del Instagram, de la imagen, no empuja sin remedio a un escaparate en el que todos y todas debemos o tenemos que ser felices.
Lo llaman dictadura de la felicidad.

Publicamos fotos en redes sociales en las que siempre sonreímos y mostramos al mundo una (ínfima) parte en la que todo es perfecto. 

Pero muy pocas personas dejan ver lo que hay detrás de las cámaras. 

Ésto es algo que ha sucedido mucho también en la infancia, con una especial carga en las niñas.

Cuando sucede algo, y ese algo hace que los niños y niñas se enfaden, lloren o griten, y no sólo rabietas, si no cualquier muestra de emoción que no sea la sonrisa, se corta automáticamente: "no llores, que te pones muy fea" o "no te enfades (que te pones muy fea)"... Ésas y más, son expresiones muy comunes entre los adultos, que impiden a la infancia desarrollar su personalidad y expresar lo que les está pasando.

"Nuestra compañera está triste, ¿cómo podemos ayudarla?"... ¿ no parece más apetecible ésto que un "no llores"?

Las emociones y sentimientos que nos hacen sentir tristes, nos enfadan, etc. incomodan. Pero incomodan al resto, a quienes están alrededor, por eso prefieren estar siempre rodeados de sonrisas. Sin embargo, la vida está llena de momentos para reír y para llorar, para enfadarse, para gritar, para patalear...

Es necesario permitir (nos) sentir, porque no hay emociones negativas, hay emociones que nos pueden hacer sentir mejor o peor, pero todas son necesarias, todas tienen una enseñanza detrás, y es ahí donde reside la importancia de las emociones, de la inteligencia emocional, pues nos dotan de experiencias para el futuro, de reacciones, de vivencias que podrán ayudarnos en el día de mañana.

Si durante la infancia no se nos permite enfadarnos, ¿cómo vamos a aprender a gestionar el enfado cuando seamos adultos? si no se nos permite estar tristes, ¿cómo gestionaremos, por ejemplo, el duelo?. Que nuestro alumnado sienta es bueno, en deseable y necesario, y debemos valorarlo de forma positiva, y ayudarles a gestionar esas emociones, a transformar su dolor, su tristeza, en algo productivo, en algo que les valga para su vida: " estás enfadada, de acuerdo, puedes llorar, eso sí, el estar enfadada no es un permiso para hacer daño a otras personas" , "Estás triste...vamos a averiguar por qué", "Nuestra compañera está triste, ¿cómo podemos ayudarla?"... ¿ no parece más apetecible ésto que un "no llores"?

La vida no es Instagram, la vida es mucho más, y hay que vivirla, y quizás, podríamos empezar por poner fotos de nuestras lágrimas, de nuestras frustraciones, de nuestros enfados, para recordarnos que la vida es todo eso y mucho más. Y todo importa. 

Adela Martín López
Coordinadora de Proyectos Cero6